13/4/16


Hace unos días te vi salir de una cancha con la toalla entre los hombros y la camiseta sudada, como otras miles de veces. Pero sé que sólo queda una vez más. Hoy caminarás hacia tu merecido descanso, y un impulso egoísta me impide compartir esa alegría con vos. 
Crecimos juntos. De verdad. Casi desde que tengo conciencia sé quién sos. Con afro o pelado, con barba o afeitado, de muchas maneras. Pero siempre con los mismos colores encima. 
Te vi conquistar la liga y ser abucheado por otros estadios. Te vi batiendo récords y siendo criticado. Te vi llorando y sonriendo. Te vi enfadado y emocionado. Te vi enfocado y perdido. Te vi suplicando y haciéndote rogar. Te vi triunfando y también en lo más bajo. Te vi ser dueño y amo del juego. Te vi siendo único en tu especie. Y siempre, pero siempre, con los mismos colores encima. 
¿Qué más puede pedir un niño que practica el deporte, que esperar a la hora del partido y que su ídolo complazca su deleite y siga alimentando su admiración por él? Me hiciste sentir euforia, locura, nervios, tensión, pertenencia, amor, coraje, satisfacción, necesidad, deseo, devoción. Me diste un ejemplo de cómo afrontar los vaivenes de la vida, y la seguridad para superarlas. 
Y sin embargo hoy, percibiendo tu adiós, me siento extraño, pero me vuelvo más fuerte con aquellas verdades que resuenan desde el día en que comenzó este letargo: 
En las canchas se respirarán tus pasos. Las redes contarán tus hazañas. En los vestuarios resonará como eco tu sabiduría. Los banquillos transmitirán tu temple. Y todo aquel que agite su camiseta y se calce unas zapatillas, conocerá tu nombre. 
Te voy a extrañar todos los días que escuche el pique de la pelota, el rechinar de la madera, la bocina del tablero y las risas de unos niños jugando al basquetbol. Las mismas que me robaste a mí. Las mismas por las que me hiciste jugar y amar este deporte.
Por eso, y por miles de recuerdos que vivirán siempre en mi corazón púrpura y dorado, te querré y estaré siempre agradecido.
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6 comentarios :

  1. Hermosas palabras. Me identifico plenamente con ellas.

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  2. Ufff. Aún recuerdo aquel domingo de 7mo juego en Sacramento. Parecía casi imposible ganar a ese equipo, en un ambiente tan hostil. Shaq y Kobe, uffff. En tiempo extra, sólo sé que lo lograron.

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  3. Me erizo al recordar aquél juego contra Portland en el pare ese entonces nuevo Staples Center. Ese juego fue la llave que abrió el sendero de la gloria. Perdíamos de trece al iniciar el último cuarto. Uffff, esa asistencia a Shaq para clavarla.

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  4. También recuerdo aquel partido con Portland y como olvidar el 7mo juego contra Boston.
    Hermosas palabras!!!
    Go Lakers!!!
    #MambaDay

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  5. Con permiso, voy por una toallita que se me salen las lágrimas.

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  6. El mejor Laker de la historia juega su último partido en instantes, qué fuerte, no creo poder asimilarlo.

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