26/2/14

La ley de Murphy dicta que todo lo que puede salir mal, va a salir incluso peor. Así viene siendo la temporada para los Lakers de Mike D'Antoni, con este último tomando cada vez peores decisiones desde el banco incluso con el equipo diezmado. 

Con los Lakers liderando la NBA en cantidad de jugadores con partidos perdidos por lesiones (más de 200), D'Antoni insiste con una rotación pequeña y en sobreexplotar los minutos de jugadores que, con un equipo completo, no tendrían ni dos minutos en cancha. 
Está bien, D'Antoni es conocido -además de por su Run&Gun- por ser un excelente desarrollador de jugadores, y quizás la situación del equipo amerita experimentar. Pero la realidad es que 12 de los 15 jugadores del plantel lagunero tienen contratos expirantes, y con una situación tan desastrosa lo menos que se espera es un derroche de individualidades en busca de hacerse lugar en el plantel de cara a la próxima temporada (en la que los Lakers esperan tener al menos una super-estrella nueva en el equipo desde la agencia libre). 

Esto remarcó Pau Gasol tras la paliza que recibió su equipo en Indiana, destacando que a este plantel necesita más altruismo por parte de sus jugadores, para buscar hombres abiertos y dejar de forzar individualidades. 
"Probablemente, eso sea gran parte del motivo," dijo cuando le mencionaron lo de los contratos expirantes. "Es por eso que debes ser disciplinario e impartir disciplina. Es así como de cierta forma mejoras eso o no lo conviertes en un factor. Ahora mismo, falta disciplina en este equipo."

Además, discretamente culpó de esto a D'Antoni cuando le mencionaron a Kobe Bryant como el líder de los vestuarios a la hora de impartir esa disciplina. 
"No pondría esa responsabilidad en él (Bryant)," sostuvo Pau. "Él está frustrado con su situación y sus lesiones. No creo que deba ser él quien implemente la disciplina."

Y es obvio: el martes el equipo tuvo que ver al recién llegado Kent Bazemore -elevado a la titularidad desde su segundo partido vistiendo la camiseta- tomar 19 tiros en 33 minutos y sólo acertar 8 de ellos. Sí, terminó con 23 pts (la máxima de su carrera, por tercer partido consecutivo), pero el muchacho no la pasa, algo que frustró mucho al máximo anotador del equipo, Nick Young, en su partido de regreso el domingo por la noche. 
Young, que no jugó el martes por recomendación de los médicos del equipo, dijo que no se somete a una resonancia magnética porque tiene "miedo de saber qué hay realmente en la rodilla" que se fracturó hace casi un mes. Esta decisión de volver precipitadamente demuestra lo que dice Gasol: todos quieren jugar para asegurarse minutos. No hay una noción de equipo. 

Y si bien los Lakers están entre los 10 equipos que más asistencias promedian en toda la NBA (eso en gran medida se debe a un muchacho llamado Kendall Marshall), están entre los cinco peores récords de la NBA, con el peor récord de la Conferencia Oeste. 

¿A quien culpar? La leyenda lagunera Kareem Abdul-Jabbar, quien habló con ESPN el miércoles por la tarde, dijo que es más que nada cuestión de mala suerte:
"Para mí, parece como que todo lo que ha ido ocurriendo con los Lakers fue porque siempre tuvimos mucha buena suerte. Mucho de todo esto tiene que ver con esa porción, estar en el lugar correcto en el momento correcto. A lo largo de los años, ha sido así con esta franquicia," dijo el máximo anotador de la historia de la NBA y seis veces campeón (cinco con los Lakers). "Y este año, todo lo que pudo ir mal fue mal, especialmente con las lesiones. Todos se han lesionado. Siempre han tenido la suerte de atravesar temporadas enteras y los Playoffs sin ninguna lesión mayor, jugando en nuestra mejor condición. Con todos estos obstáculos, no es ninguna sorpresa que esta lesión se haya dado de la forma que se está dando."

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